Ganar elecciones o gobernar.

Artículo publicado en ABC.

Con la proliferación de partidos políticos de los últimos años vemos que hay partidos cuyo principal objetivo es ganar representación o cuota de poder, incluso ganar elecciones, y otros cuyo objetivo es influir en las transformaciones de la sociedad para mejorar la calidad de vida de las personas, para los que, ganar elecciones, no es una finalidad en sí misma, sino un camino hacia la capacidad de transformar la sociedad a través de la acción de gobierno.

Sin ningún tipo de duda el Partido Popular somos de éstos últimos que además, son los únicos útiles a la sociedad, por eso podemos afirmar que habiendo quedado segundos en éstas elecciones generales, las hemos perdido, porque hemos perdido la capacidad de gobernar o influir en el gobierno para contribuir al bienestar de la sociedad.

Esta visión contrasta con la de aquellos que habiendo obtenido incluso menos apoyos y menos representación que el propio Partido Popular, consideran que han salido victoriosos de ésta contienda electoral por el simple hecho de obtener mayor representación que en anteriores convocatorias, olvidando que la victoria o la derrota se mide por la capacidad de gobernar o al menos de influir en el Gobierno.

Sin duda que es nuestra única responsabilidad transmitir con el acierto necesario las propuestas para la sociedad, y hacernos acreedores de la confianza de las personas para hacerlas realidad a través de mayorías de gobierno suficientes, pero también nuestra obligación denunciar aquellas gestas cuasi heroicas que devienen, más que inútiles, útiles para los adversarios comunes, como ha sucedido en estas elecciones generales.

En pocos días se inicia una nueva campaña electoral, elecciones municipales y europeas, y una vez más el Partido Popular nos presentamos, sí, con el objetivo de obtener los mejores resultados posibles, pero para llevar a la práctica a través de los gobiernos todas aquellas propuestas de mejora de calidad de vida de nuestros vecinos, y por lo tanto ser útiles a la sociedad.

Debemos recordar que unas elecciones, no son una suerte de competición que se realizan un día, sino una decisión cuyas consecuencias se prolongan a lo largo de cuatro años, o cinco en el caso de las europeas.

Inversió estrangera a Catalunya.

En la línia del que ja ens té acostumats el Govern, hi ha una discrepància important entre les dades oficials de inversions estrangeres a Catalunya, i les dades del Departament d’Empresa: segons IDESCAT, el 2017 les inversions estrangeres a Catalunya van caure més d’un 59%, mentre que pel Govern van créixer el 163%. Aquí teniu l’explicació del per què:

Per cert, no cal que busqueu els hotels, almenys a l’abril de 2019, per què ni han començat les obres!!!!

Contra el racismo y la xenofobia, pero…

Artículo publicado en ABC.

El pasado lunes todos los partidos con representación en el Parlament de Catalunya firmamos un documento de voluntades contra el racismo y la xenofobia. El documento en sí se basa en el rechazo de la discriminación y el odio contra la inmigración, aun así las intervenciones de los distintos grupos dejaron entrever variadas interpretaciones.

El Partido Popular nos centramos en constatar una realidad: la gestión de la inmigración a partir únicamente de los derechos esconde ciertos riesgos. Y solo desde la comprensión y el abordaje de estos riesgos, y desde la exigencia de los correspondientes deberes, el fenómeno migratorio redundará en oportunidades tanto para estas personas como para la comunidad de acogida. En nuestra sociedad la inmigración es necesaria, pero no de cualquier manera, ni a cualquier precio, ni cerrando los ojos a las dificultades que comporta. Defendemos la inmigración ordenada, con derechos pero también con deberes.

Otros grupos políticos centraron sus razones en el “racismo institucional” y el “racismo de las leyes”, conceptos de los que discrepamos profundamente, ya que solo aquellos que pretender derrocar el sistema democrático, pueden considerar las instituciones democráticas o las propias leyes también democráticas, como fuente de racismo. No es racismo ni xenofobia que en las elecciones españolas puedan votar los españoles y los extranjeros comunitarios o con acuerdos de reciprocidad con sus respectivos países de origen, tampoco es racismo ni xenofobia prohibir y perseguir la venta ilegal de productos ilegales en las calles en competencia con los establecimientos que pagan sus impuestos y cumplen las leyes, por citar solo dos ejemplos que fueron reivindicados en dicho acto.

Finalmente, aquellos partidos que llevan años usando las instituciones -Govern, Parlament…- con el propósito de convertir en extranjeros en Catalunya a buena parte de catalanes, sí catalanes y españoles que no somos independentistas y no queremos elegir entre una u otra pertenencia, porque son intrínsecamente compatibles, son los que se atreven a acusar a otras fuerzas políticas de racistas y xenófobas.

Sin que sirva de precedente, en esta ocasión el Govern se mantuvo al margen de lecturas interesadas, se limitó a lo estrictamente necesario y ello posibilitó el acuerdo. Pero a la vista de las distintas interpretaciones, el acuerdo es frágil.

Elecciones generales en clave catalana

Artículo publicado en ABC.

Hace unas pocas semanas en estas mismas páginas apuntaba la agonía que respiraban las legislaturas tanto catalana como española; pocas horas más tarde Pedro Sanchez, anunciaba la disolución de las Cortes, debido a la falta de apoyos -de los independentistas- a su propuesta de presupuestos. Aprendida la lección andaluza Sanchez tomó nota y rompió con quienes le tenían rehén de su moción de censura.

Estas elecciones generales son fundamentales para Catalunya, en primer lugar porque los catalanes seguimos sin Gobierno ya que Torra y compañía están solo a lo que están, es decir, al juicio, a rendir pleitesía a los fugados, y a ir pasando el tiempo a la espera de una nueva oportunidad para asestar un nuevo golpe. Tampoco es ninguna novedad, así lo expresan sin tapujos cada vez que tienen oportunidad.

Pero en segundo lugar, porque si la gobernabilidad de España vuelve a quedar en manos de los independentistas catalanes, estos continuaran albergando esperanzas de que un Gobierno débil o sumiso en España, que es lo que ha representado Sanchez los últimos meses, les pueda facilitar sus objetivos secesionistas, y esto no es deseable ni para los catalanes, ni para el conjunto de España.

Los catalanes, todos, incluidos los secesionistas, seguimos sufriendo la falta de lealtad de un Govern que sigue teniendo la responsabilidad de gestionar nuestros servicios públicos, sin poner demasiado, por no decir ningún, empeño. Han renunciado incluso a aquello fundamental que es priorizar y asignar recursos a través de unos presupuestos: será el segundo año consecutivo, cuarto desde el inicio del dichoso procés, sin presupuestos, en esta ocasión sin ni siquiera presentarlos para evitar que se visualice la falta de apoyos parlamentarios.

Es imprescindible que tras las próximas elecciones generales haya en España un Gobierno que sepa leer lo que ocurre en Catalunya y tenga el coraje de adoptar aquellas medidas necesarias para que los catalanes recuperemos un Govern, que se debe ocupar de lo que nos preocupa a todos, secesionistas o no, sobre todo con lealtad a los catalanes. Así lo entendemos en el Partido Popular, así lo entiende Pablo Casado.

Agónicas legislaturas


Artículo publicado en ABC.

Se ha instalado en la opinión pública que el Parlament de Catalunya está prácticamente cerrado y no cumple con sus funciones. Si bien estrictamente, es una afirmación falsa, no deja de ser cierto que el interés de la mayoría parlamentaria no es que la legislatura transcurra con cierta normalidad, de hecho repiten insaciablemente que estamos en una situación de excepcionalidad y los hechos así lo demuestran, y no por la situación judicial de los miembros del anterior Govern o de la Mesa del Parlament, sino al interés de la mayoría separatista de utilizar las instituciones de forma partidista y en esta situación se encuentra no sólo el Parlament, sino también el Govern y otras instituciones catalanas que ahora no vienen al caso.

El Govern administra el día a día sin ninguna otra ambición, quizás el ejemplo más ilustrativo es la ausencia de proyecto de presupuestos, la ley más importante de cualquier gobierno, donde fija sus prioridades y asigna recursos. El Parlament tramita alguno de los proyectos legislativos trasladados por el Govern, pero el énfasis está en otros sitios, por ejemplo, en las comisiones de investigación tan peregrinas como sobre los atentados de Barcelona, el proyecto Castor, la aplicación del artículo 155 y la que se avecina con la de “las actividades ilegales de la Monarquía”, que como todo el mundo sabe son competencias de la Generalitat.

Entre bastidores independentistas, el rifirrafe está en cuándo convocar nuevas elecciones: durante o al final del juicio, después de la sentencia, cuando al President huido le vaya bien o cuando le apetezca al President provisional, porque lo que está claro es que, gobernar, que es la función que tienen encargada, no les apetece para nada.

En ésta tesitura se encuentra también el Gobierno de Pedro Sánchez, básicamente porque su continuidad depende de la continuidad del Govern independentista, si bien ha presentado proyecto de presupuestos, su aprobación está en las mismas manos que le confiaron de forma envenenada como Presidente.

Ambas legislaturas agonizan a la espera de algún desencadenante que propicie nuevas elecciones que, al menos permitan a la ciudadanía vislumbrar un horizonte más prometedor que el actual.

Revolución fiscal

El PPC presentamos al Parlament un conjunto de 6 proposiciones de ley para reducir la carga fiscal a la que los sucesivos Gobiernos de la Generalitat tiene sometidos a los catalanes:

. Reducción del IRPF a las rentas inferiores a 35.000€.

. Nuevas bonificaciones para la adquisición de libros de texto, o para el aprendizaje de lenguas extrangeras, …

. Supresión del impuesto de sucesiones.

. Reducción de la tributación del impuesto de patrimonio.

. Reducción del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales por adquisición de vivienda.

. Supresión de cinco impuestos propios.

Presentación:

Ley electoral catalana

Catalunya somos la única comunidad española que no tiene ley electoral propia. El actual sistema electoral beneficia a los partidos nacionalistas ya que les otorga mayor representación en las provincias menos pobladas.

Presentamos una propuesta de ley electoral para corregir esta situación mejorando la proporcionalidad sin perjudicar la adecuada representación territorial.

Barracones como escuelas

Presentamos una Proposición de Ley al Parlament de Catalunya para que la instalación de barracones no se alargue durante más de cuatro y el Gobierno tenga la obligación por ley de construir las nuevas escuelas o las ampliaciones pendientes. En Catalunya hay instalados 1015 barracones durante este curso 2018/19 y son muchas las escuelas creadas únicamente en barracones, y muchos los alumnos que empiezan y terminan sus estudios en barracones.

El dedo y la luna

Artículo publicado en ABC.

El dedo: en los últimos años, la política catalana vive inmersa en el bucle del “procés” del que, hasta hoy, hemos sido incapaces de salir; todo gira alrededor de los presos, de los fugados, de la república imaginaria y de su lejano “consell”, del prueba comidas del expresident, de imaginarias teorías conspiradoras hasta en los juzgados, nada más preocupa ni ocupa al Govern, ni a los actores políticos independentistas, cualquier otro aspecto de la vida de los catalanes es circunstancial y está sometido al futuro de la presunta república: todo el Govern, y todos los recursos de que dispone, y son muchos, están orientados al dedo.

Y la luna: pero mientras tanto, siguen habiendo miles y miles de catalanes que madrugan cada día –sin ser millonarios entrenadores de fútbol- para ganarse la vida, sostener a sus familias y hacer crecer económicamente la sociedad catalana, sin olvidar otros miles, afortunadamente cada vez menos, que siguen buscando oportunidades de trabajo.

Pues mientras unos están ocupados siguiendo el dedo del “procés”, otros ven como, mientras la luna avanza, se deterioran lentamente las condiciones de competitividad económica de nuestra sociedad sin que nadie les preste demasiada atención: Catalunya es ya la comunidad menos competitiva fiscalmente; importantes caídas sostenidas de la inversión extranjera; la exportación sigue creciendo pero a ritmos muy inferiores a los de los últimos años; cae la creación de empresas y la inversión; los principales países emisores de turismo advierten de riesgos de conflictos –no solo terrorismo- de Barcelona; cae el turismo español hacia Catalunya; y podríamos seguir, todo con un denominador común: la inestabilidad política y la inseguridad jurídica que provoca un proyecto político incierto.

Sí, ya sé que a menudo esto de preocuparse de la evolución de la economía es muy de derechas, pero al fin, el crecimiento de la economía son puestos de trabajo, y el trabajo es la mejor forma de mejorar el bienestar de los ciudadanos y de la sociedad tan de derechas como de izquierdas.

Mientras la luna sigue inexorablemente su camino, una parte de la sociedad catalana sigue con su mirada el dedo que se mueve al son de los intereses partidistas del proceso.