El procés i la inversió estrangera a Catalunya

Comissió d’Empresa amb compareixença de la Consellera d’Empresa per avaluar les conseqüències del procés a la activitat econòmica, particularment les inversions estrangeres i el turisme.

-45,6%, -61,9%, -16% son les caigudes de la inversió estrangera a Catalunya durant el 4 trimestre de 2017 i el primer i segon de 2018.

A l’agost de 2018, Alemanya, Regne Unit, Estats Units, Canadà i Australia, on tenen origen més del 30% dels turistes que venen a Catalunya, adverteixen de riscos de conflicte a Catalunya.

A la rèplica cal entretenir-se a analitzar quan es van produir les fugues d’empreses, per què diuen que van marxar per culpa de l’aplicació de l’art. 155 de la CE. Doncs resulta que de les 3.200 empreses que van marxar durant el quart trimestre de 2017, 2.000 ho van fer entre el 5 i 27 d’octubre, i a partir del 27 d’octubre baixa la intensitat amb la que marxen les empreses, i no gràcies a la declaració d’independència si no per l’aplicació de l’art. 155.

Empantanados

Artículo publicado en ABC.

Lo sucedido en los últimos meses en el Parlament, y por extensión en la política catalana, muestra una vez más que en Catalunya será difícil recuperar una cierta normalidad en algún tiempo.

Primero fue el intento de investir President, un fugado, luego investigados en prisión preventiva, luego los Consellers, y solo se desbloqueó esa situación con la moción de censura de Pedro Sánchez. Lejos de mejorar la situación, empeora, los secesionistas toman oxígeno a partir de ese momento, y aunque formalmente haya un President y un Govern, solo hay postureo, agitación y alguna muestra preocupante de saciedad que se visualizó con el intento de asalto del Parlament.

No hay política, ni interés en ella, solo así se explica que los de Puigdemont renuncien a los cuatros votos que les da mayoría absoluta en el Parlament, aún habiendo acomodado las normas a su interés. Empantanados, condenados al empate, siempre que los de Podemos no les echen una mano y ya han dado repetidas muestras de estar dispuestos a ello, como ya han demostrado con la infame reprobación al Rey.

Que los catalanes seamos los españoles que tenemos las listas de espera más largas en la sanidad pública, o con más barracones como escuelas, o con más dependientes pendientes de prestaciones, solo por citar los problemas más acuciantes que jamás han merecido la opinión del President, al que solo le ocupa que los comandos revolucionarios aprieten, que salgan los presos y la república entre bolivariana e imaginaria que algunos tienen en la cabeza.

Pero delante, los constitucionalistas, también estamos empantanados: se podrá estar más o menos de acuerdo con las medidas que el Gobierno de España de PP fue adoptando, pero se adoptaron, incluso de común acuerdo con PSOE y Ciudadanos, y ello propició una cierta unidad de acción en Catalunya, que hoy es inexistente.

Pedro Sánchez decidió que para lo de Catalunya no necesita ni a PP ni a Ciudadanos, probablemente condicionado por los apoyos a su moción de censura, y además parece que consideran que lo que pasa en Catalunya es “asumible”. Ciudadanos ya consiguió su único objetivo, ganar.

Hoy los catalanes no independentistas esperan algo más de nosotros, pero o entendemos que es cosa de todos los partidos, o seguiremos empantanados.

Cien días y pico

Artículo publicado en ABC.

Era innecesario esperar los 100 días de gracia del nuevo Govern para ver cual es su propósito. El President parcial de Catalunya, Torra -que solo ejerce su cargo para los independentistas- ya anunció el primer día cuáles eran sus intenciones. El único que parece no haberse enterado es Pedro Sánchez, no sea que le fastidien su particular campaña electoral.

El presunto diálogo con los dirigentes independentistas no tiene absolutamente ninguna probabilidad de alcanzar un mínimo común, porque no les interesa ni la sanidad, ni la educación, ni la seguridad, ni la financiación, ni las infraestructuras. Solo quieren hablar de lo suyo y de los suyos, de nada más. Por eso también cierran el Parlament, para no tener que escuchar voces discrepantes, a veces, incluso las suyas propias. Mientras, siguen alimentando la confrontación haciendo ver que es cosa de los demás, nada más. Más de 100 días de Govern y no se gobierna, se viaja a cárceles, a Berlín, a Bruselas, y sigue sin haber el menor atisbo de que intenten tomar una sola iniciativa dirigida a los catalanes. A todos, claro, porque ellos a los “fachas” -o sea, a los discrepantes- no nos cuentan como catalanes.

Torra no solo ha prometido atacar al Estado, también un otoño caliente y efemérides no le van a faltar: van a celebrar el 11-S, el 1-O, el 27-O, el 9-N y de por medio el juicio. Esta misma semana va a explicitar aún más sus únicas intenciones: más desobediencia y más ruptura, a no ser que Pedro Sanchez se avenga a negociar un referéndum de autodeterminación.

Sólo acierto a vislumbrar dos posibles escenarios: nuevas elecciones con desafíos similares, con un Puigdemont volviéndolo a intentar antes de que pueda ser inhabilitado; o bien que ante el desafío, la falta de lealtad y la desobediencia, Pedro Sánchez sea vea obligado, sobre todo por los suyos, a plantear la aplicación de un nuevo 155. En cualquier caso, la probabilidad de que antes de que termine el año no pase nada tiende a cero, pero sólo tiende, dejando un pequeño resquicio para la esperanza de que se recupere el sentido común.

Puigdemont i la casa de la república…

… pagada per tots.

El Partit Popular vam intentar que un es President no pogués dur-se oficina, treballadors, cotxe oficial i escortes fora de Catalunya, per evitar que Puigdemont intentés muntar “la casa de la república” amb recursos públics.

No ens en vam sortir, però ho vam intentar.

 

Comissió investigació espionatge dels Mossos

El Partit Popular, conjuntament amb Ciutadans, Socialistes i Catalunya en Comú, hem tornat a demanar la creació d’una comissió d’investigació sobre el presumpte espionatge dels Mossos a polítics, periodistes i altres professionals.

 

Se busca traidor

Artículo publicado en ABC.

Hace unas muy pocas semanas advertía es estas mismas páginas de las dificultades del diálogo y la negociación con los dirigentes secesionistas y apuntaba a la previa necesidad de un compromiso de lealtad con los catalanes y con el estado de derecho. Hoy, después de los espectáculos brindados, desde Tarragona hasta Washington por el President de los separatistas –del resto de catalanes ha renunciado-, creo que se han hecho más nítidas y evidentes las dificultades de intentar resolver un conflicto cuando una parte, la misma que ha creado el conflicto, no tiene el más mínimo interés de resolver absolutamente nada, sino que persiste en mantener el conflicto.

Alguien, ni que sea el Presidente del Gobierno de España, puede pensar que posicionarse o simplemente opinar sobre los despropósitos de Torra, puede dificultar el diálogo, pero se equivoca porque lo que dificulta el diálogo es persistir en el error de pensar que Catalunya ya es una república aunque nadie la reconozca, y aunque solo se lo crean los afectos al régimen. Que no se engañe Pedro Sánchez porque aquí en Catalunya dicen y repiten hasta la saciedad el mantra de que ya están en la República, porque ganaron un referéndum; vaya, como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

La disposición al diálogo debe existir siempre, pero ello no debe significar la disposición a tragar con cualquier escenario, por muy escuálidos que sean los apoyos parlamentarios. Es evidente que Sánchez le debe a los secesionistas la factura del acceso a la Moncloa por la puerta de atrás, pero se lo debe él, no los españoles, y menos aún los catalanes.

Pero eso no es todo, además el independentismo tiene un grave problema de liderazgo –Torra no es más que un trampantojo de Puigdemont-, y eso supone una incapacidad absoluta de siquiera intentar llegar a ningún de acuerdo que, aunque no es su voluntad, le pueda presentar ante la sociedad que han empujado al secesionismo como un traidor a la causa, y ese es el auténtico drama: ¿quién es ahora el traidor que reconoce que han conducido a dos millones de catalanes a un callejón sin salida?

¿Diálogo y negociación?

Artículo publicado por ABC.

Después de la nueva formación del nuevo Gobierno de España, no falta quien cree que el problema generado por los secesionistas catalanes se puede resolver mediante el diálogo y una negociación que lleve a un nuevo marco institucional y de financiación; y es posible que ese sea el camino, pero es imprescindible apuntar algunos elementos que debemos considerar.

No olvidemos que para los separatistas no hay un problema de reparto de competencias, sencillamente, las quieren todas; tampoco hay un problema de financiación ni de recursos económicos, los quieren todos; y tampoco es un problema de relación política entre Catalunya y el resto de España, porque no quieren ninguna relación política. Es que esa es precisamente la definición de separatista.

Así, el principal problema está en qué, una parte de los catalanes quieren imponer a la otra su visión reduccionista de Catalunya, pero no solo a los catalanes, también a los españoles y de paso a los europeos.

No está de más, recordar que esta misma semana en el Parlament, el nuevo President de la Generalitat ha explicitado cuáles son los temas que quiere dialogar con el nuevo Gobierno de España: la situación de los políticos presos y fugados, y la autodeterminación de Catalunya para dar cumplimiento al mandato del presunto referéndum del 1-O. Nada nuevo en el horizonte, por esto ha fracasado hasta hoy la oferta de diálogo de los gobiernos de Rajoy.

Para abordar la resolución del conflicto generado es imprescindible un compromiso de lealtad, en primer lugar con el conjunto de la sociedad catalana a la que se ha mentido reiteradamente desde el inicio del proceso independentista, pero sobretodo lealtad con una cosa tan elemental como el estado de derecho, la legalidad, incluso con la propia legalidad catalana que también se ha visto vulnerada. No se trata de que nadie renuncie a sus objetivos políticos, se trata de que todos nos comprometamos con la ley.

Solo si se cumple esta premisa, se puede abordar desde el diálogo y la negociación como nos organizamos, pero no para satisfacer a los políticos, sino para satisfacer la sociedad a la que servimos.

Un President, ¿provisional?

Fruto de la imaginación que le ponen al relato separatista, se ha venido a denominar la Presidencia de Quim Torra, como provisional. Se basan en la falsa realidad de que Puigdemont continúa siendo President y en que el principal objetivo del sucesor no es otro que reestablecer al anterior: una vez más el separatismo se mueve en recrear un ambiente ficticio que es lo que sustenta ese relato que nos debería llevar a los catalanes a tener helado de postre cada día.

Oídas las intervenciones en las sesiones de investidura, conocido el pensamiento y opinión del nuevo President expresados en sus artículos, ciertamente que más bien poco podemos esperar de su acción de Gobierno. Conoceremos en breve la composición del Gobierno que será la siguiente prueba de sus verdaderas intenciones, la primera ya la expresó en su toma de posesión ignorando la arquitectura del Estado y asumiendo en exclusividad la única autoridad de un Parlamento con una, también ficticia, mayoría independentista.

Un Gobierno con consejeros que, atendiendo a su situación procesal, no tendrán ninguna capacidad de actuar como tales, demostraría que su único propósito es mantener el desafío a la democracia y al Estado de derecho que es lo que seguramente le preocupa a él, pero en ningún caso serviría para resolver los problemas y mejorar la calidad de vida de los catalanes, que es para lo que debería servir un Gobierno y la política.

Si los propósitos del nuevo Gobierno son los expresados por el President como desarrollar una república catalana que no existe, bajo la dirección de un consejo de la república que tampoco no existe, elaborando una constitución catalana bajo la dirección de una presunta asamblea de cargos electos exclusivamente separatistas cuyo objetivo es suplantar el Parlamento -y de paso acallar las voces críticas-, todo ello sustentado en el mandato inexistente de un referéndum también inexistente, los catalanes, vamos camino inexorablemente de nuevas acciones por parte del estado para reestablecer la democracia y la libertad, que es lo que está en juego en Catalunya.

Así pues, vistos los (des)propósitos del President, el carácter de provisionalidad toma un sentido distinto, ya que podríamos estar ante un President breve: solo de él depende.

Investidura a distancia

Posicionament contrari a la tramitació per lectura única de la proposició de llei per permetre el debat d’investidura del candidat a Presidencia a distància:

I ara posicionament contrari a la tramitació de la proposició de llei.