La vergüenza de la acción exterior de la Generalitat

Intervención a propósito del informe del Tribunal de Cuentas sobre la acción exterior de la Generalitat de Catalunya durante los años 2011 a 2017.

Más de 100 millones de euros de fondos públicos fueron usados en la promoción del proceso independentista: vergüenza como catalán, indignación como español. Y ahora va el partido socialista y los amnistía por siete votos y un sillón!

¿Y el Gobierno hará algo con la sequía de Cataluña?

Seis millones de catalanes estamos con restricciones de agua por el problema de la sequía, mientras el Gobierno del Partido Socialista, se ocupa únicamente de los problemas de los independentistas.

Pregunta a la Ministra de Transición Ecológica sobre la medidas que piensa adoptar el Gobierno:

La Ministra se preocupa de la Comunidad de Madrid, pero el problema está en Cataluña.

Réplica:

 

Ni amnistía, ni indultos.

Artículo publicado por ABC

Polémica estéril la que ha copado determinados medios de comunicación durante este fin de semana a propósito de si, el PP contempla o no una amnistía o indultos a los independentistas condenados, en investigación o huidos de la justicia.

El único pacto que existe es el del PSOE con JUNTS del que conocemos algunos, solo algunos elementos, y por lo tanto lo relevante es conocer exactamente en qué más ha cedido el PSOE, para disponer de los siete votos de JUNTS que hicieron posible no solo la investidura, sino también la ocupación de la Mesa del Congreso. Es decir, ni existe ni ha existido ningún pacto del PP con JUNTS, y no habiendo pacto, no puede haber contenido, pero es que, tampoco ha habido ninguna negociación.

El PP, por principios, no podemos defender la impunidad y por lo tanto la desigualdad que supone tanto la amnistía como los indultos, y en éste segundo caso, más aún cuando no concurre el arrepentimiento y sí la amenaza de volver a hacerlo. Nuestras líneas rojas son conocidas, están en la Constitución, y para nosotros son indelebles, a diferencia del PSOE para quien las líneas rojas si existen, son difusas y confusas.

La polémica no puede deberse más que al nerviosismo del PSOE ante las encuestas de la próxima cita electoral gallega en la que caen por debajo de sus peores resultados en unas elecciones gallegas y persigue dos objetivos: blanquear al mismo PSOE por sus vergonzantes pactos con BILDU y los independentistas catalanes, pero también alimentar el voto a la derecha más intransigente para intentar debilitar al PP. Poco han tardado en VOX, en recoger el guante que le lanza el PSOE para atacar al PP e intentar sacar tajada de estas elecciones en las que, o gobierna el PP, o gobiernan los neo independentistas gallegos del BNG con sus socios del PSOE.

No se puede explicar aquello que no existe, lo único cierto son los pactos del PSOE, y harían bien, que en vez de calumniar al adversario, explicaran el contenido completo de sus pactos con JUNTS, pero también con BILDU del que por ahora solo se conoce la vergonzante concesión del Ayuntamiento de Pamplona, en vez de marear con hipótesis descabelladas que solo tienen por objetivo confundir a la opinión pública e intentar obtener un rédito electoral que, ahora los gallegos, no parece que le vayan a dar.

PL cajeros automáticos en municipios rurales

Primera intervención de la XV legislatura del Congreso de los Diputados, para posicionar el Partido Popular en una Proposición de Ley (PL) que tiene su origen en el Parlament de Catalunya.

La PL propone que todos los municipios, sea cual sea su población, dispongan de un cajero automático para poder acceder a los servicios financieros básicos. La regulación de las entidades financieras es una competencia del Estado que el Gobierno no ha utilizado para abordar este problema, pero mientras el Parlament de Catalunya propone su regulación, han habido instituciones territoriales que sí han abordado el problema, ponemos dos ejemplos: la Xuta de Galicia y la Diputación de Almería, ambas gobernadas por el Partido Popular,

Mientras algunas comunidades abordan estos problemas del mundo rural, la Generalitat de Catalunya invierte en delegaciones políticas en el extranjero que demasiado útiles para la población mayor del mundo rural, no resultan.

Aquí la intervención:

Cria cuervos y te sacarán los ojos

Artículo publicado en ABC.

Durante los días previos a la Diada del pasado domingo hemos asistido, con cierto estupor, a un cruce de acusaciones, cuando no de insultos, entre secesionistas.

Resulta cuando menos paradójico escuchar cómo se reivindica “defender las ideas de cada uno en positivo”, “de forma integradora y plural”, o que la manifestación no es “inclusiva”, como si alguna vez en los últimos diez años hubiera habido alguna manifestación de la Diada que hubiera tenido esas características.

Así nos sentimos la mayoría de los catalanes a los que los independentistas han expulsado y usurpado una celebración que debiera ser de todos, y cuando me refiero a todos, me refiero a todos los catalanes, no solo a los secesionistas, que es cómo piensan y actúan: sin respetar las ideas, las identidades y de forma totalmente excluyente de aquellos que no piensan como ellos.

No es de extrañar pues, que aquellos que, históricamente han defendido y alimentado el independentismo, se vean ahora repudiados por aquellos que, con más fe que fuerza, siguen creyéndose las mentiras con las que los alimentaron, y es que el refranero español es sabio: cría cuervos y te sacaran los ojos.

A colación de lo anterior, es posible que, debido a los remordimientos de conciencia de aquellos que han sido expulsados del consenso indepe, se avengan a nuevos acuerdos conspiranoicos (un nuevo estado mayor –concepto muy militar-, le llaman) para ser aceptados de nuevo en la tribu. Todo ello, con el entusiasta testimonio del PSC, teórico partido de Gobierno en España, que vela por la fragmentación para ocupar una pequeña parcela de poder en cualquier Gobierno.

Los catalanes no nos debemos resignar a quedar viendo cómo, independentistas e izquierdistas se reparten los papeles y nuestros Gobiernos, mientras nuestra sociedad se deteriora, tanto social como económicamente, y lo peor, también se divide. Otra forma de hacer las cosas no sólo es posible, sino que es una opción con el Partido Popular.

Humildad

Artículo publicado en ABC.

Hace pocas semanas, en la Escuela de Verano del Partido Popular de Cataluña, el Presidente Núñez Feijóo reivindicaba la  humildad como forma de hacer política. Ciertamente la humildad no es precisamente una característica común entre los políticos, aunque a todos nos iría mejor si la practicáramos más a menudo.

Hoy se cumplen ya cinco años de los atentados de Las Ramblas de Barcelona y de Cambrils y las noticias son: el desamparo que sienten las víctimas, la falta de indemnización de una tercera parte de ellas, la autocomplacencia de la actuación de los Mossos, y para rematar, el uso torticero que algún reducto golpista pretende del dolor de las víctimas.

En nuestra sociedad, la española, que hemos sufrido demasiados años el dolor del terrorismo, no podemos permitirnos que ninguna víctima pueda sentirse desamparada, y por ello la humildad en el reconocimiento y corrección de errores debe ser imprescindible para intentar corregir esa sensación que, legítimamente, sienten las víctimas.

Sin ningún tipo de duda, los Mossos, todos, y los políticos, la mayoría, intentaron gestionar la crisis generada aquellos días de la mejor manera posible, pero no es suficiente. Es imprescindible analizar con detalle todas las actuaciones y detectar fallos, que los hubo, reconocerlos y corregirlos. Es un ejercicio de humildad que no debe implicar en ningún caso, cuestionar el ímprobo trabajo y esfuerzo que se realizó aquellos días, sino exteriorizar la voluntad de mejora.

Me preocuparía que la autocomplacencia que algunos muestran, escondiera una ausencia de autocrítica porque significaría que, sin autocrítica no se reconocen errores, ni se adoptan medidas para evitarlos en el futuro y por lo tanto se podrían repetir. Quiero pensar que, el hecho de que la autocrítica no se haga pública, no es que no exista, sino que tan solo expresa esa falta de humildad a la que me estoy refiriendo.

Quiero dedicar estas últimas líneas a la memoria de las víctimas y a reivindicar su indemnización, no solo la económica legítima, sino moral. Nunca recuperaran lo que perdieron, pero nunca deben sentir el más mínimo desamparo de nuestra sociedad.

Ganar o resistir

Artículo publicado en ABC.

La “nueva” política ha comportado una pluralidad de ofertas en prácticamente todos los ámbitos de la política: izquierda – derecha, nacionalista – no nacionalista. En cada ámbito, cada partido se esfuerza en ofrecer sus mejores propuestas al electorado, pero que básicamente son dos: ganar o resistir.

No da la impresión de que todos los partidos que nos presentamos a las elecciones, lo hacemos con el mismo propósito. Sí puedo garantizar que, el Partido Popular, lo hacemos con el ánimo de ser un proyecto mayoritario, compartido y sobre todo útil para el conjunto de la sociedad. Vaya que nos presentamos a las elecciones con el ánimo de ganarlas.

Otros, sin embargo, se presentan a las elecciones para resistir, para demostrarse quizás, que son los mejores y únicos defensores de sus principios (como si los demás ni los tuviéramos, ni los defendiéramos) y algunos, los más osados, aspiran incluso a vice presidir algo. Todo muy respetuoso. Seguro que a veces tendrán éxito, otras no, como los que aspiramos a ganar, o mejor, porque ganar, solo gana uno. Pero resistir, no parece ser ni un proyecto de país, ni de comunidad, ni de municipio. Eso sí, es útil un solo día en toda la legislatura.

Aquello verdaderamente transformador, es ganar, pero no ganar para resistir (en Cataluña tenemos un par de ejemplos recientes de ganar para resistir), sino ganar para gobernar: ese es el proyecto del Partido Popular en España, en Andalucía, en Galicia, pero también en Cataluña. Que sea difícil, no significa que no pueda ser nuestra ambición, y al final gana y gobierna, quien tiene ambición. Aquel cuya ambición sea resistir, se quedará en eso, en la resistencia, y la resistencia no transforma nada.

Entre ganar o resistir, el Partido Popular elegimos ganar y gobernar, como lo demostramos el pasado domingo en Andalucía, y cada día donde sea, con un proyecto en beneficio de la sociedad.

El hacha del Alcalde.

Artículo publicado en ABC.

Durante las últimas semanas se ha hecho viral el video en el que se ve a un Alcalde de Junts per Catalunya, los herederos de Convergencia, amenazando con un hacha a unos okupas que se habían instalado en una finca de su propiedad.

El hecho es relevante, no tanto por la inadecuada reacción del Alcalde, que lo es, sino por la disonancia entre lo que se legisla y lo que los ciudadanos padecemos; disonancia que se pone de manifiesto en estos hechos.

Es en el Parlament de Catalunya donde el partido del Alcalde y los consellers de su mismo partido, han legislado y sus diputados, votado sistemáticamente, otorgando derechos a okupas de propiedades privadas, como la del propio Alcalde. Al final, las leyes afectan a todos los ciudadanos, también a los de JxCat, ya sean votantes, Presidents de la Generalitat o Alcaldes y ya sabíamos que algunos consideran que, las leyes solo se aplican a según quien, pero la cruda realidad es distinta.

El problema no es solo del Alcalde, sino de miles de ciudadanos que sufren, por un lado la ausencia de política de vivienda por parte de la Generalitat y por otro, las okupaciones directa o indirectamente y no tienen, ni se les puede exigir que tengan, un hacha a su disposición: ni tan siquiera, un hacha de Alcalde.

No estoy en situación de pedir la dimisión del Alcalde, pero sí en la necesidad de pedirle una reflexión sobre si el partido al que dice representar y por el que pide el voto, es el que mejor representa lo que de verdad piensa y defiende.

Mejor favor haría a sus conciudadanos defender lo que a ellos también les preocupa, aunque no tengan hacha a su alcance. A menudo el poder representativo, a través del legislativo bien ejercido, es más útil y eficaz, que un hacha: es ello se basa la democracia.

Mareando la perdiz

Artículo publicado en ABC.

Desde 2010 se repiten reiteradamente sentencias en relación al uso vehicular del castellano en el marco de la inmersión lingüística en las escuelas catalanas.

El concepto de inmersión, reconocido constitucional, debe entenderse desde la realidad de la existencia, no sólo de dos lenguas oficiales, sino de dos lenguas de uso normal en la sociedad catalana, tres, considerando el aranés en Aran. Así, la inmersión no puede considerarse exclusión de una de las lenguas, sino que debe conjugar ambas lenguas en la proporción adecuada para garantizar que los alumnos alcancen las competencias deseables en ambas lenguas.

La diferencia entre la última sentencia y las anteriores, estriba en que los tribunales, probablemente hartos de que los sucesivos Governs mareen la perdiz, exigen un mínimo del 25% de castellano no sólo en un centro concreto, sino en el conjunto del sistema educativo, lo que ha de permitir modular la presencia de ambas lenguas según las necesidades del entorno y del momento.

El último día de cumplimiento de la sentencia, el Govern exhibe una iniciativa parlamentaria que afirma que resolverá el conflicto: falso. La timorata y recatada modificación de la ley de política lingüística queda lejos de dar cumplimiento a la sentencia y se nos antoja como una iniciativa para… seguir mareando la perdiz.

Quizás sea cierto que el catalán se encuentra estancado, también lo es el rechazo que su imposición supone entre una parte de la población, y tampoco ayuda que se pretenda asimilar el uso de la lengua a una determinada identidad, que encima se presenta como excluyente. Las lenguas deben servir para entenderse, no para dividir las sociedades.

Nacionalistas y de paso, también socialistas, deben poder entender que conjunción lingüística e inmersión no son conceptos excluyentes sino complementarios. Hacerlo realidad, incluso compatible con la introducción de una tercera lengua extranjera es solo cuestión de voluntad, y el Partido Popular, la tenemos.