Investidura a distancia

Posicionament contrari a la tramitació per lectura única de la proposició de llei per permetre el debat d’investidura del candidat a Presidencia a distància:

I ara posicionament contrari a la tramitació de la proposició de llei.

 

Realidad virtual

Artículo publicado por ABC.

La política catalana sigue instalada en una realidad virtual, lo que ahora viene a llamarse postverdad, y vamos sumando capítulos de lo que para muchos es surrealista, pero para sus protagonistas es justicia, eso sí, su justicia. Mientras, la sociedad catalana permanece dividida, la economía acongojada y las oportunidades de bienestar para muchos catalanes se desvanecen con los despropósitos de los políticos.

Ahora toca rebobinar. Dicen que fruto de una «resolución» del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas «a favor» de Jordi Sánchez, debe volver a intentar someterse a la investidura. Esta afirmación es su falsa realidad, porque no existe tal resolución, sino simplemente una carta del 23 de marzo, en la que se acusa recibo y se comunica el registro de la presentada por el representante de Jordi Sánchez el 21 de marzo. Exacto, dos días después de recibir la comunicación, el comité comunica la recepción, no resuelve absolutamente nada. En dicha carta se cumplen los requisitos que exige el Reglamento de dicho comité (artículo 92). Concretamente, informar al Estado de la existencia de esa denuncia por si considera debe adoptar medidas, advirtiendo que ello no implica ningún juicio sobre el fondo de la cuestión. Esta es la realidad, la auténtica.

Siendo esto como es, ¿qué motiva este paso que no parece que vaya a tener más fortuna que el anterior? Pues tiene dos objetivos: el primero repetir hasta que todo el mundo, especialmente los catalanes, lo tengan como un hecho, que el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha resuelto contra España, lo cual como ya hemos visto es falso. El segundo, volver a desacreditar las instancias judiciales españolas que, siguiendo órdenes del gobierno del PP, impiden el ejercicio de derechos políticos a un independentista, lo cual obviamente, también es falso.

Este es solo un reflejo del auténtico drama de la política catalana, donde hace años, seis con mayor intensidad, se impone la postverdad sin que seamos capaces de neutralizar esta realidad virtual, quizás porque nunca se consideró necesario. Ahora es imprescindible abordarlo desde el Estado para revertir esa situación que solo contribuye a deteriorar la convivencia y el progreso de una de las comunidades más dinámicas de España.

Roda premsa

Posicionament davant la “primera” renúncia de Jordi Sanchez, i la previsible proposta de Jordi Turull: una altre proposta condemnada al fracàs, o com a mínim a la provisionalitat.

 

No cabe la resignación

Artículo publicado en ABC.

Tres meses después de las elecciones, Catalunya sigue víctima del bloqueo a que los independentistas tienen sometido al Parlament sin que parezca que ninguna solución, más o menos estable, esté encima de la mesa.

Los plazos que iniciarían la cuenta atrás hacia una nueva convocatoria electoral, y que al menos fijarían un horizonte temporal, siguen suspendidos sin que, quien tendría la mayor legitimidad para levantar la suspensión, el partido que ganó las elecciones, esté, ni se le espere: presentar candidatura sin tener la investidura garantizada ni es imposible (Pedro Sanchez lo hizo con el apoyo de C’s, ni el mismo Jordi Sanchez tendría garantías), ni debe ser privilegio de los independentistas; no debemos resignarnos.

A los candidatos imposibles, les seguirán otros que, presumiblemente podrían alcanzar un debate de investidura, incluso la podrían llegar a superar, pero con un futuro judicial más que dudoso y que presumiblemente no permitirá un gobierno que dé estabilidad a las instituciones catalanas, ni una mínima seguridad jurídica a los actores económicos, ni la garantía de los servicios públicos, ni la tranquilidad a la sociedad catalana.

Que nadie piense que es casualidad, o fruto de la aritmética parlamentaria, en todo caso, aprovechan la aritmética parlamentaria para mantener su ficción, la ficción de un república catalana, que ni existe, ni existirá más allá de una lujosa mansión de Waterloo. Es su propósito mantener Catalunya en la inestabilidad, demostrando que en realidad, Catalunya, es lo que menos les importa.

Ante esta situación, no cabe la resignación, y la manifestación de ayer en Barcelona, fue un claro ejemplo de que miles de catalanes no estamos dispuestos a resignarnos a esta situación, ni a que las instituciones catalanas estén permanentemente sometidas a los políticos independentistas, y a sus milongas.

Así, es imprescindible fijar la vista en el horizonte y recuperar la Catalunya de convivencia y tolerancia que nos ha permitido progresar y alejar la fractura y los resquemores que hoy nos dividen y empobrecen. Es nuestra obligación, la de quienes compartimos estos objetivos, conseguir juntos las mayorías necesarias que nos permitan alcanzar metas, en beneficio del conjunto de la sociedad catalana y española.

Valoració primer discurs institucional nou President

Roda de premsa per valorar el primer discurs institucional del nou President del Parlament, Roger Torrent. Tot i tractar-se d’un President d’ERC i per tant independentista, valorem positivament les paraules, caldrà veure si els fets són coherents amb aquest primer discurs.

La responsabilidad del 155

Artículo publicado en ABC.

El ejercicio de gobernar comporta tomar decisiones que no siempre son del gusto de los gobernados, y a veces tampoco de los propios gobernantes, pero siempre, y evidentemente es un criterio subjetivo, se consideran decisiones necesarias para la sociedad. Si no fuera así, simplemente no se tomarían.

Es el caso del uso del artículo 155 de la Constitución Española, nunca utilizado con anterioridad y que se vuelve ahora imprescindible para devolver a las instituciones catalanas a la legalidad y al marco jurídico de convivencia del que hace 40 años nos dotamos de forma consensuada.

La cuestión que hoy se debate en todos los foros políticos de España no debería ser la oportunidad de usar el tan citado artículo sino lo que ha llevado al Gobierno de la Generalitat de Catalunya a situar en el límite de la tensión política, social y económica a la sociedad catalana.

Los separatistas llevan años mintiendo sobre las bondades del “procés” y forzando, cuando no vulnerando la legalidad, pero hoy ya se ha visto que éste ni es un proceso pacífico, ni neutro económicamente, ni aplaudido por ninguna autoridad internacional y que, además, supone violentar el marco jurídico de convivencia. Entonces, ¿qué justifica que el Govern de la Generalitat se mantenga en sus propósitos a pesar de los enormes costes que representan para los catalanes? Sin duda no son beneficios para la sociedad, porque no los hay, sino que más bien son objetivos partidistas. Son legítimos siempre que se reivindiquen a través de la ley, pero extraordinariamente injustos cuando estos objetivos suponen el menoscabo de la convivencia, y el empobrecimiento social y económico de una sociedad, pero además son ilegítimos cuando estos se persiguen a costa de la democracia y del estado de derecho.

Así, el uso del artículo 155 deviene imprescindible para recuperar para las instituciones catalanas su legitimidad democrática, devolver a la sociedad catalana al marco estable de convivencia que nos ha permitido progresar durante los últimos 40 años, con aspectos mejorables sin duda, pero con recorrido a largo plazo.

La aplicación y desarrollo de esta previsión constitucional no puede verse como una suspensión del autogobierno, sino precisamente como una protección del mismo ante aquellos que pretender dilapidar todo aquello que nuestra sociedad hemos conseguido en los últimos 40 años.

Hubiera sido mucho mejor no tener que desarrollar este artículo, pero si está siendo así no es por gusto de quien se ve en la necesidad de aplicarlo, sino por la testarudez de quien, teniendo la responsabilidad de gobernar, no ha tomado las decisiones adecuadas.

Tristeza

Artículo publicado en ABC.

Hace años que intentamos explicar que el famoso derecho a decidir (recuerden que se trata de un eufemismo) y el referéndum (en estas mismas páginas advertí que era un trampantojo), no han sido en ningún caso el objetivo que perseguían los separatistas, sino simplemente una excusa para llegar a la situación en la que hoy nos encontramos.

El Govern de la Generalitat primero con Mas, ahora con Puigdemont y Junqueras a la cabeza, hace algunos años que ya tenían decidido que llevarían a Catalunya al punto en el que nos encontramos. Para ellos el derecho a decidir siempre ha consistido en que eran ellos los únicos legitimados para decidir dónde llevar a Cataluña. Necesitaban una mayoría social que les respaldara en su objetivo, que les sirviera de coartada en su decisión, y por ello han intentado sumar a catalanes, con la mentira del derecho a decidir, como eufemismo del derecho a la autodeterminación.

Y así estamos, Puigdemont  máximo responsable de, especialmente desde el 6 de septiembre, ignorar y vulnerar derechos y libertades de millones de catalanes y después. Empecinado en simular un referéndum, porque solo necesitaba una simulación, ahora ha lanzado a parte de la población contra la otra parte y contra aquellos que tienen como misión defender los derechos de toda la ciudadanía, como son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Escribí estas líneas durante el día de ayer, jornada de huelga general “improvisada” por la violencia del 1-O… ¿Seguro? No, es falso: la convocatoria de la huelga data de 21 de septiembre como queda reflejado en la Orden de la Generalitat de 30 de septiembre que fija los servicios mínimos por la huelga convocada desde el 3 al 9 de octubre. Para mayor insulto, resulta que es la misma Generalitat la que incita a la realización de la huelga, por ejemplo, garantizando que los funcionarios que la hagan no verán alterados sus salarios, lo que de paso sirve para conocer qué funcionarios no hacen huelga ni cobrando. Y éstos son los que pregonan a los cuatro vientos que esto de la independencia es democracia y libertad.

Tristeza, mucha tristeza es lo que me produce, seguro que igual que a la mayoría de catalanes independentistas o no, porque esta situación que está creando conscientemente el Govern de la Generalitat y sus socios y que consiste en señalar y apuntar a presuntos enemigos, no beneficia a nadie, ni a Cataluña, pero sí perjudica a todos, incluso a aquellos que de buena fe en algún momento se creyeron aquello de “la revolución de las sonrisas”.