Confrontación o concordia

Artículo publicado en ABC.

Una parte del independentismo aboga por que las próximas elecciones catalanas vuelvan a ser plebiscitarias… y el hámster sigue haciendo girar la rueda.

Es conocido que el nacionalismo separatista se moviliza cuando sus líderes fijan desafíos en horizontes temporales, aunque no sepan exactamente para qué, creo que sí, que estas elecciones van a ser plebiscitarias, pero no para el conjunto de los catalanes, ellos jamás han pensado en la sociedad catalana, sino que sólo piensan en ellos.

Según su parcial visión de Cataluña, en el plebiscito de estas elecciones se dirimirá cual de los partidos independentistas gana a los otros, ésta es la lucha que, desde el primer día del desafío separatista están dirimiendo día a día, incluso cuando se reparten el Gobierno, declaraciones y acuerdos trufados de trampas para sus propios adversarios, y mostrarlos menos puros ante sus acólitos. No se esconden, buscan la hegemonía de sus respectivas formaciones políticas en el espectro nacionalista, lo que les lleva a competir entre ellos a costa del conjunto de la sociedad catalana.

Los que creemos que el debate económico y social es más relevante para el bienestar, la convivencia y la concordia entre catalanes, haríamos mal en caer en el debate que pretenden los nacionalistas, y si hemos de hablar de plebiscito, hagámoslo entre división y convivencia, entre romper y construir, entre retroceder o progresar, entre confrontación y concordia. Este debe ser el auténtico plebiscito: confrontación o concordia.

No son vanas las palabras de quienes incitan a “buscar grietas para debilitar el Estado” como si los catalanes no independentistas no formáramos parte del Estado. Es un error aceptar que el problema lo es entre Catalunya y España, ignorando que el problema es fundamentalmente entre catalanes.

El plebiscito entre independentistas no nos compete a la mayoría de catalanes, a no ser que fruto de la “no ley” electoral catalana, estos vuelvan ganar más escaños que los que les corresponden por votos y sigan poniendo en riesgo el progreso de nuestra sociedad y deteriorando la convivencia entre catalanes.

El plebiscito que nos afecta es entre confrontación y concordia, y aquí, el Partido Popular, apostamos por la concordia como la mejor solución para avanzar y progresar como sociedad.

Independentismo ilustrativo

Artículo publicado en ABC.

Decía en enero el hasta dentro de poco President Torra, que la legislatura en Catalunya estaba políticamente agotada y acusaba a sus socios de Govern de falta de lealtad. ¿Qué ha cambiado para que aún no haya convocado las anunciadas elecciones?

En primer lugar la colaboración de ERC con los presupuestos del PSOE, es una baza electoral de los de Puigdemont para demostrar que ERC prefiere alinearse con el Gobierno de España, antes que con los secesionistas y así acusarlos de traidores, con el efecto colateral de la inestabilidad política que genera en España, al torpedear los presupuestos. ERC vió que negociar presupuestos con unas elecciones catalanas a la vista, les podría perjudicar y echaron el freno, por ello insisten reiteradamente en la convocatoria de elecciones para poder reanudar la negociación de los presupuestos cuanto antes.

El segundo elemento ha sido la reordenación del nuevo partido de Puigdemont que requería de un tiempo para depurar a los infieles. El nuevo partido, paradójicamente llamado “Junts” –en realidad representa todo lo contrario- debía deshacerse de todos aquellos que no rendían culto suficiente al líder y osaban discutir su estrategia.

Así la respuesta de los cuatro diputados del PdCat en el Congreso ha sido ofrecerse al PSOE para aprobar los presupuestos, y así intentar boicotear la primera estrategia.

Ahora, parece que han decidido –Waterloo mediante- que hay que dejar que el President sea inhabilitado para demostrar aquello de “la represión del Estado” que sólo se creen ellos. La consecuencia inmediata es que, todo el Govern, quedará en funciones, lo cual sería una tranquilidad vistos los antecedentes, pero no parece demasiado responsable ante la crisis sanitaria y su derivada económica que estamos sufriendo.

Todas estas circunstancias, ilustran a la perfección que cuando los independentistas afirman que se preocupan de los problemas de los catalanes, lo hacen sólo pensando en ellos y en sus estrategias, y ese el motivo por el que, la única buena decisión que puede tomar un mal Presidente, que es convocar elecciones, no podrá ser tomada por Torra, como tampoco lo pudo hacer Puigdemont.

Como pollo sin cabeza

Artículo publicado en ABC

Con ocasión del debate sobre la gestión de la crisis sanitaria y sus efectos que tuvo lugar en el Parlament a principios de Julio, advertimos al President Torra que, la declaración del estado de alarma le había ido como anillo al dedo.

Efectivamente, el estado de alarma supuso trasladar la responsabilidad de una parte de las grandes decisiones que se debían tomar al Gobierno de España, lo que dejaba al de la Generalitat en su ambiente ideal, que es el de crítica constante a todas las decisiones que se tomaban, como argumento ideal para justificar la independencia. La máxima expresión de este hilo argumental fue la mezquina afirmación de que con la independencia habrían menos fallecidos en Catalunya, pero no el único, la hemeroteca de los últimos meses es testigo de numerosas contradicciones entre lo que se exigía y lo que se hacía.

Siendo cierto que las decisiones del Gobierno de España no ayudaban demasiado, la sensación fue que el Govern, actuaba descoordinadamente, como “pollo sin cabeza” tuve la oportunidad de verbalizar en aquel Pleno, pero el problema es que esa sensación persiste aún a día de hoy.

El Govern, que según su propio President “no tiene recorrido político” sigue intentando hacer ver que gobierna, pero la realidad es otra: los de JxC peleándose entre ellos por ir en una u otra candidatura, y a la vez polemizando con ERC para ver quién gana a quien, mientras el President organiza aquelarres contra la monarquía –esto sí que les une- en los que empieza pidiendo la abdicación del Rey, y termina pidiendo el cese del Secretario General del Parlament.

Mientras todo esto ocurre, la Conselleria de Educación hace sus previsiones para el nuevo curso, y la Conselleria de Salud discrepa abiertamente de las medidas anunciadas, pero claro lo importante es el Rey y el Secretario General del Parlament: como pollo sin cabeza.

Es importante terminar con este desgobierno con elecciones, pero no para ver qué independentistas nos gobiernan, sino para terminar con los gobiernos independentistas y frenar la decadencia en la que tienen sumida a los catalanes.

Libertad condicionada

Artículo publicado en ABC

En los últimos meses venimos reiterando la deriva ideológica del Govern de la Generalitat, presidida por los post convergentes, pero dirigida por principios propios de la izquierda más radical que le sustenta. A los ataques a la libertad de educación a través del ataque a la escuela concertada, al ataque al ahorro de las familias a través del impuesto de sucesiones, al ataque al derecho a la propiedad concediendo derechos a ocupas,  se añade ahora el ataque a la libertad de fijación de precios del alquiler de viviendas.

Coincidimos en qué unos de los efectos de la crisis económica y financiera de 2008 ha sido desviar la demanda de propiedad hacia la vivienda de alquiler, y que ha tensionado el mercado empujando los precios de alquiler al alza, en muchas ocasiones, desproporcionados. Ante ésta situación, el Partido Popular, apostamos por ejercer las competencias autonómicas en materia de vivienda, lo que significa invertir en vivienda de alquiler para incrementar la oferta e incidir sobre el precio de alquiler.

Intentar regular artificialmente el precio del alquiler, puede tener efectos diversos: reducción de la oferta por ser el precio inferior a la expectativa; reducción de la inversión en mantenimiento y rehabilitación de las viviendas lo que empeora sus condiciones de habitabilidad; incluso finalmente puede generar un mercado oculto de alquileres para burlar la ley. En conclusión que los efectos finales de la medida pueden ser incluso contrarios al objetivo que persigue la limitación de las rentas de alquiler.

La escasez de vivienda de alquiler social es una realidad, sólo hace falta ver la disponibilidad en algunas ciudades: en Paris el 22%, en Berlin el 30%, en Londres el 24% o en Nueva York el 41%. Cifras que contrastan con Barcelona, que apenas alcanza el 1%. Pero parece ser que, ejercer las competencias en vivienda, no es cosa de éste Govern y lo suyo es intentar ejercer competencias de otras administraciones, como lo es la regulación de las rentas de alquiler.

Sin duda que, la influencia de la izquierda radical, en el Govern de la Generalitat de Catalunya no solo alimenta el secesionismo sino que nos tiene a los catalanes en un estado de libertad condicionada a los caprichos de unos gobernantes incompetentes para abordar los problemas que sufrimos.

Propiedad Vs Vivienda

Artículo publicado en ABC

Ante la evidente problemática social suscitada con la vivienda desde la crisis financiera de 2008, los populismos, tanto ideológicos como identitarios, han intentado, no solo contraponer el derecho a la propiedad con el derecho a la vivienda, sino que han intentado legislar para que el derecho a la vivienda tenga supremacía sobre el derecho a la propiedad.

Este es el caso de los últimos decretos ley de vivienda de la Generalitat de Catalunya, que reconoce incluso derechos a la ocupación ilegal de viviendas, derechos que no tienen aquellas 140.000 familias que esperan pacientemente en el registro de solicitantes de vivienda de protección social, al margen de los efectos perniciosos que genera al alimentar las mafias que aprovechan la ingenuidad social –o no- del populista venido a legislador.

Alguien podrá argumentar, incluso jurídicamente, que el derecho a la propiedad privada tiene un tratamiento en la Constitución superior al derecho a la vivienda digna, puede ser un argumento, pero no nos sirve. De lo que se trata no es de contraponer un derecho a otro, ni de dar supremacía a uno sobre el otro, ambos derechos deben ser compatibles y es responsabilidad del legislador hacerlos compatibles.

La defensa de la propiedad no sólo es compatible con el derecho a la vivienda digna sino que es complementaria: muchos ciudadanos han elegido la propiedad para hacer efectivo su derecho a la vivienda, otros, que pueden no tener esa capacidad deben tener el amparo de los poderes públicos para hacerlo efectivo, pero nunca a costa de los otros.

Si bien el derecho a la propiedad debe ser respetado en la actuación de las administraciones, el derecho a la vivienda digna goza de un mandato constitucional: “los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo éste derecho”. Es pues, la Generalitat la que debe tomar las medidas necesarias para hacer efectivo ese derecho. Y es precisamente cuando recurren a menospreciar otros derechos, cuando más en evidencia quedan por el fracaso de sus políticas de vivienda. Por estos motivos era imprescindible el recurso presentado al Tribunal Constitucional, casi tanto como cambiar de Gobiernos.

Competencias e incompetencia

Artículo publicado en ABC

Suele ser habitual en el relato nacionalista desviar la atención de lo prioritario hacia lo secundario introduciendo el debate sobre la titularidad de las competencias en vez de intentar ejercerlas con competencia.

Es en este sentido en el que hay que valorar que el Gobierno de Torra se pase el día a la greña con el Gobierno de España –auténtica seña de identidad del nacionalismo- no para reivindicar tal o cual política, sino simplemente para reivindicar la titularidad de la competencia, porque por el simple hecho de ser independentistas, lo hubieran hecho mejor. Para ellos es evidente que en una Catalunya independiente habrían menos fallecidos y menos contagiados, no porque se hubieran hecho mejores políticas, sino porque serían sus políticas independentistas, que por definición deben ser superiores.

Siguen explicando lo que habrían hecho ellos quince días antes, cuando por cierto, teniendo las competencias no lo hicieron, en vez de explicar qué van a hacer quince días después para lo que ahora sí tienen competencias.

Y hoy lo que nos debe preocupar es como abordamos el futuro inmediato recuperando las políticas sanitarias que, durante los años de crecimiento, no quisieron recuperar o como fortalecemos las políticas industriales, turísticas y comerciales para intentar recuperar al menos, parte del terreno perdido.

Mejor política social, impulso de la economía y menos proceso independentista, deberían ser los principios básicos que guiaran cualquier foro, mesa o acuerdos entre partidos para dar respuestas a los problemas que acuciarán nuestra sociedad una vez superada la emergencia sanitaria. Pero mucho nos tememos que no vaya a ser así, ya que la naturaleza del nacionalismo consiste en aprovechar las debilidades en su propio beneficio, y ellos, más que los problemas de la sociedad catalana, ven oportunidades para conseguir sus objetivos.

Conviene recordar la fábula de la rana y el escorpión, en la que cuando la rana ayuda al escorpión a cruzar el rio y se hunden juntos por la picada del escorpión, este responde: “es mi naturaleza”.

El debate no debe ser sobre la cantidad de competencias que tienen unas u otras administraciones, sino cuan competentes somos ejerciéndolas.

L’endemà

Article publicat al PuntAvui

L’endemà serà el moment d’acomiadar degudament els que ja no hi seran. Serà el moment de retrobar-nos, d’abraçar-nos i de refer les nostres vides, individualment, familiarment, però també com a societat. Els reptes seran enormes des del punt de vista econòmic, que vol dir, sobretot, social. L’endemà d’aquest malson serà llarg, molt llarg, però necessitem fixar fites properes que ens facin treballar a tots en una mateixa direcció i recuperar, així, el futur i l’esperança.

Hem de procurar la recuperació dels milers d’empreses i més llocs de treball que han quedat en stand by. Els governs tindrem l’obligació de facilitar-ho però, com que malauradament no serà possible en tots els casos, serà imprescindible acompanyar aquelles persones que no aconsegueixen recuperar la situació anterior, sense oblidar aquells que encara no s’havien refet de la crisi iniciada el 2008.

Serà imprescindible repensar i redimensionar el paper de les administracions per fer-ho possible, i no serà fàcil, perquè els recursos continuaran sent limitats, i condicionats a la marxa de la mateixa economia. Per això, serà important reforçar l’economia per reconstruir una societat del benestar que no deixi ningú enrere en uns moments de tanta incertesa i fragilitat.

Haurem d’agrair l’atenció i la dedicació de tots aquells que, amb forces precarietats, ens han cuidat durant aquestes llargues setmanes, i no em refereixo a agraïments personals o materials, que també, sinó a recuperar una dimensió adequada dels serveis sanitaris que permeti atendre de manera raonable les necessitats de salut de la nostra societat. Així serà necessària una reordenació de les prioritats pressupostàries, posant la sanitat davant de les qüestions més ideològiques.

Hem de prestar més atenció a la nostra gent gran, i això vol dir ser més vigilants i exigents amb les condicions de vida que li procurem, quan més necessita, requereix i reclama silenciosament el nostre ajut. Mai més hauria de sentir-se abandonada, ni seleccionada a les portes dels hospitals per culpa de les febleses de l’edat. De què ens serveix, doncs, tenir una de les esperances de vida més altes del planeta? De què ens serveix l’endemà, si no el podem garantir amb dignitat?

Aquesta crisi sanitària ens deixa també altres lliçons: la pandèmia de grip de fa 100 anys es va globalitzar pels moviments de les tropes arreu del planeta en defensa de fronteres. Avui, en canvi, han estat els moviments lliures de les persones per un planeta sense gairebé fronteres. I s’està demostrant que les úniques fronteres que ens permeten defensar-nos d’aquestes pandèmies no són altres que les de casa nostra, en el sentit més literal i individual del terme. També aquesta absència de fronteres ha de permetre trobar la manera més eficaç i ràpida de combatre aquest o altres virus que ens pugui amenaçar el futur, perquè, una vegada més, es posa en relleu la importància de la recerca i la col·laboració entre aquells que s’hi dediquen, cosa que l’absència de fronteres també facilita.

Finalment, més d’hora que tard, tornarem a ser cridats a les urnes per escollir un nou govern. Aquest haurà de tenir molt clares aquestes prioritats. Haurà de saber elevar-se per sobre dels interessos partidistes i deixar de banda aquelles retòriques que divideixen la societat i que, per tant, la fan més feble i vulnerable. Tant de bo no haguéssim patit aquests greus moments de tristesa i soledat, però aprofitem el confinament per reflexionar i extreure les millors lliçons perquè, l’endemà, tota la societat sigui més solidària i més forta.

Solos ante la presión fiscal

Artículo publicado en ABC

Esta semana la patronal catalana Fomento de Trabajo, ha lanzado la campaña “Por una fiscalidad de progreso” que denuncia el constante incremento de la presión fiscal que sufrimos los catalanes y sus consecuencias en forma de menor competitividad y menores oportunidades de atracción de inversiones y de talento, que repercute sobre el crecimiento de la economía, y por lo tanto sobre el bienestar de los catalanes.

Celebramos ésta iniciativa, y lo hacemos porque compartimos en gran parte el planteamiento, pero sobretodo porque hace ya algunos años que, con escasa suerte, estamos denunciando esta situación, pero también aportando propuestas para corregirla.

Solo hace falta echar un vistazo al estudio sobre la fiscalidad en las comunidades españolas que anualmente publica el Consejo General de Economistas de España, para darse cuenta de lo maltratados que estamos los catalanes, pero lo estamos por decisiones del Govern de la Generalitat y del Parlament de Catalunya que no es que no bajen los impuestos, sino que los incrementan constantemente, al margen de inventarse nuevas figuras impositivas. Sólo un par de ejemplos: los catalanes con rentas inferiores a 30.000€, que son el 80% de los contribuyentes, somos los españoles más castigados con el IRPF gracias al tramo autonómico que se aplica; también soportamos quince impuestos propios, dieciséis cuando se apruebe la próxima Ley de presupuestos, mientras que la segunda comunidad con más impuestos propios tiene ocho.

El Partido Popular de Catalunya somos sensibles a esta situación y sobre todo a sus efectos sobre los maltrechos bolsillos de los catalanes, por eso a inicios del año pasado presentamos lo que llamamos la “revolución fiscal” que no es más que un conjunto de medidas, concretamente seis proposiciones de ley, para corregir esta situación, que pasan por reducir el IRPF a rentas inferiores a 30.000€, reducir los impuestos de sucesiones y patrimonio, reducir la imposición por adquisición de vivienda, hasta suprimir cinco de los quince impuestos propios exclusivos de los catalanes. Se trata de dinamizar la economía para generar crecimiento y mejorar el bienestar de los ciudadanos, a través de la generación de ocupación.

Pero cuando hemos llevado estas iniciativas al Parlament, ya sea por discrepancia o por tacticismo partidista, el Partido Popular nos quedamos solos denunciando esta situación y proponiendo medidas para corregirla, por eso ver que, un agente social de primer orden como es Fomento, va en la misma línea, al menos reconforta.

Lo que oculta el secesionismo

Artículo publicado en ABC

Los primeros años de proceso secesionista sirvieron al Gobierno de la Generalitat para centrifugar la responsabilidad de los recortes por la crisis. Ahora, que vamos dejando atrás los efectos de aquella, y apartando el árbol del proceso para ver el bosque de la política, observamos con preocupación cómo se avanza hacia una socialización, que socava principios básicos de las libertades individuales.

 

Que los hijos no son de los padres, no fue un desliz de la Ministra de Educación sino una auténtica declaración de intenciones. Así lo interpreta el Consejero de Educación de la Generalitat que se propone expulsar la escuela concertada del sistema público de enseñanza laminando así las libertades de los padres en éste ámbito, con la aquiescencia de los posconvergentes que antaño lo defendieron, hasta que llegó el proceso.

 

Otro ejemplo lo tenemos en el decreto de vivienda recientemente aprobado por el Parlamento, no sólo votado por, como no, los posconvergentes sino incluso propuesto por un consejero del mismo partido: regulación, limitación de precios, expropiaciones o legitimación de la ocupación mediante la concesión de derechos, son medidas, que no solo no sirven para abordar el evidente problema del derecho a la vivienda, sino que aniquilan otros derechos, incluso las iniciativas de inversión privada que deberían contribuir en la resolución del problema, como, por otro lado, hemos visto que se ha producido en la Barcelona de Colau, con la consiguientes consecuencias sobre la oferta y la creación de puestos de trabajo.

 

Sin duda, políticas de socialización ineficaces, requieren ingentes cantidades de recursos, y en ello también está el Gobierno cuya política fiscal parece no tener freno a la hora de crear nuevas figuras impositivas: bebidas con azúcar, postes de electricidad y de telecomunicaciones, aterrizaje de aviones, atraque de cruceros, poseer un vehículo; o elevando el IRPF o sucesiones, repito, con la complicidad de posconvergentes sin más ideología que la identidad.

 

Hace años que la política catalana se balancea en el eje identitario lo cual es problemático como estamos viviendo, pero como sociedad, no nos podemos permitir abandonar el eje ideológico cuyo sesgo está comportando la pérdida de libertades individuales.

Incoherencia y debilidad

Artículo publicado en ABC.

Después de diecinueve meses de incertidumbres, dos elecciones generales, muchas afirmaciones y sus correspondientes renuncios, Pedro Sanchez fue elegido Presidente en la legislatura más débil de nuestra democracia contemporánea, o al menos tan débil como después de la moción de censura de 2017.

La debilidad es aritmética, no sólo por los apoyos que tiene, sino por los que no tiene y de cuya abstención dependerá la longevidad de la legislatura. La incoherencia evidente, especialmente en los últimos meses en los que negó cualquier pacto con los neocomunistas alegando insomnio, terminando metiéndolos en el Consejo de Ministros, o defendiendo la rebelión en Catalunya y asemejando el independentismo a la extrema derecha francesa, terminando por asumir sus tesis: conflicto político, represión, mesa por la autodeterminación, amnistía y lo que no sabemos.

La incoherencia y la debilidad deja a los pies de los caballos a los catalanes no independentistas que vemos con estupor como el partido socialista asume, sin ruborizarse, algunos de los planteamientos de los separatistas, olvidando que el conflicto es fundamentalmente entre catalanes, y lo han generado aquellos que quieren imponer su proyecto político por encima de todo, incluso de la democracia.

En pocos meses hemos pasado de ver como Europa respetaba las decisiones de las instituciones españolas, a ver como se toman decisiones en contra de éstas mismas instituciones, pero el problema no está Europa, está en la incoherencia y la debilidad del Gobierno de España.

No se puede ignorar que cualquier solución al problema catalán debe pasar ineludiblemente por un Gobierno de la Generalitat que respete al conjunto de la sociedad catalana y ello debería tenerlo muy presente el partido socialista, de lo contrario se convertirá en el principal aliado para que los partidos independentistas puedan seguir menospreciando a los catalanes, pero también a los españoles.

Los separatistas ya dejaron claro que la gobernabilidad de España les importa un comino. Nada nuevo. Lo que sí es novedoso es que parece ser que al Presidente del Gobierno de España, también parece importarle un comino, España.