Ganar elecciones o gobernar.

Artículo publicado en ABC.

Con la proliferación de partidos políticos de los últimos años vemos que hay partidos cuyo principal objetivo es ganar representación o cuota de poder, incluso ganar elecciones, y otros cuyo objetivo es influir en las transformaciones de la sociedad para mejorar la calidad de vida de las personas, para los que, ganar elecciones, no es una finalidad en sí misma, sino un camino hacia la capacidad de transformar la sociedad a través de la acción de gobierno.

Sin ningún tipo de duda el Partido Popular somos de éstos últimos que además, son los únicos útiles a la sociedad, por eso podemos afirmar que habiendo quedado segundos en éstas elecciones generales, las hemos perdido, porque hemos perdido la capacidad de gobernar o influir en el gobierno para contribuir al bienestar de la sociedad.

Esta visión contrasta con la de aquellos que habiendo obtenido incluso menos apoyos y menos representación que el propio Partido Popular, consideran que han salido victoriosos de ésta contienda electoral por el simple hecho de obtener mayor representación que en anteriores convocatorias, olvidando que la victoria o la derrota se mide por la capacidad de gobernar o al menos de influir en el Gobierno.

Sin duda que es nuestra única responsabilidad transmitir con el acierto necesario las propuestas para la sociedad, y hacernos acreedores de la confianza de las personas para hacerlas realidad a través de mayorías de gobierno suficientes, pero también nuestra obligación denunciar aquellas gestas cuasi heroicas que devienen, más que inútiles, útiles para los adversarios comunes, como ha sucedido en estas elecciones generales.

En pocos días se inicia una nueva campaña electoral, elecciones municipales y europeas, y una vez más el Partido Popular nos presentamos, sí, con el objetivo de obtener los mejores resultados posibles, pero para llevar a la práctica a través de los gobiernos todas aquellas propuestas de mejora de calidad de vida de nuestros vecinos, y por lo tanto ser útiles a la sociedad.

Debemos recordar que unas elecciones, no son una suerte de competición que se realizan un día, sino una decisión cuyas consecuencias se prolongan a lo largo de cuatro años, o cinco en el caso de las europeas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *