Madrid no es el problema.

Artículo publicado por ABC.

Es posible que el acuerdo entre Sanchez, Iglesias y ERC para imponer una armonización fiscal a las comunidades haya sido una sorpresa para algunos ámbitos de la sociedad española, pero en ningún caso lo ha sido en Cataluña, donde los nacionalistas de ERC, pero también los herederos de Convergencia, se llamen como se llamen, llevan tiempo fijando su diana en aquellas comunidades que haciendo uso de su capacidad normativa en determinados tributos, consideran apropiada una política fiscal de bajo nivel, para favorecer el crecimiento económico. Y es en esa obsesión, que, como no, Madrid, en este caso la comunidad, es el centro de sus críticas.

Les ha bastado que en el Gobierno de España confluyeran dos circunstancias: unos partidos necesitados de votos en el Congreso para mantenerse en el Gobierno a cualquier precio; y unos gobernantes convencidos de que los impuestos bajos son malos… para ellos.

Pues no, están errados, una política fiscal de bajo perfil es imprescindible para propiciar el crecimiento económico, la creación de empleo, y por lo tanto una mayor y mejor redistribución de la riqueza que redunda en un mayor bienestar de la sociedad.

Por ese motivo, Madrid no es el problema. El problema lo tenemos los catalanes con un Govern que persiguiendo sus objetivos partidistas -recuerden las estructuras de Estado- incurre en más gastos de los que debería y necesita más ingresos para financiarlos, por lo que fríe a impuestos a los catalanes en perjuicio del crecimiento económico.

Cuando los catalanes, ahogados a impuestos, miramos a Madrid, lo hacemos con envidia. Unos, probablemente los menos, con el tipo de envidia que lleva a proponer ésta mal llamada armonización fiscal; otros con sana envidia, y con la esperanza de que pronto seamos capaces de cambiar de Gobierno para cambiar las políticas, también la fiscal. Empezemos por Catalunya.

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