Moció sobre l’aeroport del Prat

La capacitat de la Delegació del Govern d’Espanya a Catalunya de fer sabotatge a l’independentisme català és tant important que ha bloquejat els aeroports del Prat, de Palma de Mallorca, de Málaga, d’Alacant, de Jerez, de Birmingham, de Dublin, d’Amsterdam i de Londres!!!

 

Viva la madre superiora.

Artículo publicado en ABC.

En el debate sobre la independencia, y como si del día de la marmota se tratara, día tras día, se repiten los falaces argumentos en uno y otro escenario, ahora en la puerta de los tribunales de Justicia, antes en el Palau de la Generalitat y antes en el Parlament, con un único propósito: intentar legitimar lo ilegítimo. La escenografía, la de siempre, movilizaciones cada vez menores y más selectas, la aristocracia independentista procurando demostrar la opresión a la que, según ellos, están sometidos.

Siguen utilizando la apelación insultante a la democracia, obviando que la democracia consiste en respetar las leyes de las que, democráticamente por cierto, nos hemos dotado. Siguen ignorando que el Parlament se rige por su Reglamento, por el Estatut y por la Constitución y no por ningún supuesto derecho internacional que jamás concretan pero siempre esgrimen a su conveniencia.

Una vez más surge la petición de respeto a la inviolabilidad de los parlamentarios, inviolabilidad para que los parlamentarios se expresen y voten con libertad, pero no para tomar decisiones, ni mandatos parlamentarios ilegales que contravienen todo el ordenamiento jurídico conocido y que vulneran derechos de otros parlamentarios, pero también de los ciudadanos, a los que falsamente dicen servir. No se puede ignorar el código penal amparándose en la inviolabilidad parlamentaria, eso solo ocurre en los países referentes de sus socios antitodo. Es en democracia precisamente, donde todos, desde el Presidente del Parlamento, del de  la Generalitat, hasta la madre superiora estamos sometidos a las leyes en igualdad de condiciones.

Se burlan de los que defendemos la ilegalidad de un referéndum de secesión y de las instituciones democráticas cuando publican que compran urnas para procesos electorales, mientras dicen que son para un referéndum ilegal: en Catalunya hemos votado cuatro veces en los últimos dos años, sin necesidad de comprar urnas, porque ya las tenemos, porque ya somos libres, porque tenemos y defendemos la democracia que nos garantiza la Constitución española y el Estatut de Catalunya.

En realidad lo que con estas actitudes se pone en evidencia es la falta de lealtad, falta de lealtad con los ciudadanos a los que pretenden engañar permanentemente, falta de lealtad con las instituciones que garantizan la democracia, ya sea un Parlamento o un Tribunal de Justicia.

No es necesario comprar nuevas urnas, ya las tenemos y las queremos seguir utilizando, eso sí cuanto antes para echar a aquellos que parece que quieren convertir nuestra Catalunya en el país de “viva la madre superiora”.

Impost sobre els actius improductius.

Un cumul de despropòsits, la llei sobre els actius improductius que és l’exemple més clar del que és un actiu improductiu: una cosa que no serveix per rés.

Aquest preten ser un impost per què els que defrauden declarin el defraudat!

De campaña

Artículo publicado en ABC.

En Cataluña, los eufemismos invaden el discurso político, y así nos encontramos inmersos en una nueva campaña gubernamental por un referéndum de autodeterminación que no se celebrará por ilegal.

Lo importante no es el referéndum, sino la campaña, que es lo que permite a los partidos independentistas mantener alimentados y movilizados a sus adeptos, y por tanto también a su electorado, y mantener viva la creencia de que la independencia es cuestión de horas. De hecho llevan más de cuatro años haciendo creer que es cuestión de horas.

El secesionismo utiliza las palabras hasta desprestigiarlas, manosean la democracia, para amparar actuaciones, como la reforma del Reglamento del Parlament para eludir la democracia; hablan de referéndum acordado, sin dar ni un solo paso para acordar nada. Si de verdad quisieran un referéndum acordado, más que recoger firmas, lo que deberían hacer es plantearlo ante las Cortes Generales, pero no lo hacen porque, democráticamente se les negaría como ya ocurrió en 2014 y quedarían, una vez más, en evidencia.

El reciente viaje de Puigdemont a Atlanta, se enmarca también en esa suerte de actos que, más allá de la ausencia de reales y efectivos resultados, sirven únicamente para que los adeptos a la independencia se sientan orgullosos de lo importante que es su hazaña secesionista en el mundo.

En realidad los secesionistas no quieren ningún referéndum pactado, de hecho no quieren ni referéndum, ellos ya han decidido el resultado, y solo pretenden provocar reacciones por parte del Estado de derecho que les permita mantener alimentado el victimismo. Mientras tanto, están de campaña, eso sí, de campaña permanente, porque las legislaturas en Catalunya son más bien cortas, y la épica les llevará a una nueva convocatoria electoral, de elecciones autonómicas claro, pero que plantearan como “la madre” de todas las elecciones.

Pues ahí vamos, el Partido Popular de Catalunya entramos en campaña, no en la de su imaginario referéndum, pero si a explicar a los catalanes, que es lo que debería estar haciendo el Govern de la Generalitat por mejorar el bienestar y la calidad de vida de los catalanes, y que es lo que no han hecho mientras tienen la responsabilidad de gobernar.

Listas de espera interminables en la sanidad, barracones como escuelas, los impuestos más elevados de toda España, no son fruto de ninguna opresión de España a Cataluña, sino que lo son de decisiones del propio Govern de la Generalitat. El Partido Popular queremos acabar con este debate que divide la sociedad, y lo vamos a hacer en las urnas, pero en las de verdad, no en las de cartón.

Els problemes de la sanitat.

Aquesta és una intervenció que penjo a finals de gener de 2018, però és de l’abril de 2017. Tant se val, la situació és exactament la mateixa: col·lapses a urgències, llistes d’espera, manca de finançament de la sanitat pública… mentrestant ens distreuen amb altres coses.

 

They the people

Whe the people

Artículo publicado en ABC.

Tiene razón el President Puigdemont cuando afirma que en Cataluña hay un problema de derechos civiles, tanto es así que, después de que la sede del Partido Popular de Catalunya fuera atacada y ocupada por sus socios parlamentarios, lleguamos a pensar que, por fin el President había decidido volver a la senda del sentido común, después de todo, la esperanza es lo último que se debe perder en esta vida.

Pues no, no se refería a ese hecho, ni al hecho de que el Govern que él preside haya decidido ignorar a más de la mitad de los catalanes. No, no, fue a explicar nada menos que a Massachusets que, según su soberana imaginación, en la España del s.XXI se vulneran derechos civiles, como ocurría en la década de los 60 del siglo pasado con la segregación racial en los Estados Unidos.

Pues si eso ocurre en España, Puigdemont y sus antecesores de Convergencia sabrán mucho, ya que es la Generalitat gobernada por los suyos la que promueve determinadas actitudes discriminatorias, y la más relevante sin duda, gobernar solo para los independentistas, cosa a la que lleva dedicado en cuerpo y alma, desde el primer día que fue elegido.

Si Mas se llegó a comparar con Nelson Mandela, la Santa Teresa de Calcuta, Mahatma Ghandi o Martin Luther King, Puigdemont no va a ser menos. Si Mas, Ortega, Rigau, Homs o Forcadell tienen números para pasar la historia como mártires de la causa independentista, y de la “opresión” española, Puigdemont, Junqueras o Romeva no pueden ser menos.

En realidad, lo que no se imaginan en Massachusets, es que cuando Puigdemont cita las primeras palabras de la Constitución de los Estados Unidos, no se refiere al conjunto de catalanes, sino que solo se refiere a los independentistas, seguramente por ello, de sus palabras podemos interpretar “They the people”, porque los no independentistas, para él, no formamos parte del pueblo, y por supuesto, menos del pueblo catalán.

Quizás, si Puigdemont hubiera leído más allá de las tres primeras palabras de la Constitución más antigua del mundo, se hubiera extrañado: “…in order to form a more perfect Union…” es decir “…a fin de formar una Unión más perfecta…”, y quizás también hubiera extrañado la ausencia de lo que él reclama, que no es más que el derecho a la autodeterminación, inexistente en las constituciones de las democracias modernas. Después de todo, unión y autodeterminación son conceptos antagónicos. En Havard, se lo podrían explicar.

Demanant que es respectin drets als Diputats

Una conseqüència de voler saltar-se lleis i les sentències del Constitucional, és que es vulneren drets dels Diputats, ja ha passat dues vegades i s’està repetint. Intervenció davant la nota dels lletrats de la Cambra advertint que es podría vulnerar una sentència del Constitucional.

Dime de qué presumes

Reglament

Artículo publicado en ABC.

Ya les conocíamos, pero quizás, los secesionistas, no se habían dado a conocer demasiado más allá de Cataluña. Llevan años predicando diálogo, y cuando se les ofrece la oportunidad ostensiblemente, porque oportunidades siempre ha habido, la desdeñan. Llevan años predicando democracia, incluso se atreven a decir ante los Tribunales que se les juzga por demócratas, no, por saltarse las leyes. Pero la realidad es que su actitud dista mucho de la democracia, y la prueba más evidente es el camino emprendido.

Mientras en público hablan de “cuidar las formas”, en actos menos públicos para explicar el proceso a los convencidos, explican que “la transición no será ni pacífica ni ordenada”,  vaya es como aquello de apuñalar a alguien, sin que se vea la sangre. Una cosa, como muy democrática.

Dicen pedir un referéndum de autodeterminación. Los incautos, que los hay, dicen que pactado. Pero en realidad, los independentistas no necesitan el referéndum porque ellos ya han decidido el resultado: sí o sí, ¿recuerdan?

En 2014 tuvieron el coraje -no todos, el expresident Mas no fue- de intentar la vía democrática y de acuerdo con la ley, que es el de pedir a las Cortes la autorización para el referéndum, pero claro como en las Cortes no escucharon lo que ellos querían oír y muchos menos votaron lo que ellos querían que votaran, resulta que el problema es de las Cortes, que no son democráticas.

En esta legislatura de poco más de un año, ya ha habido dos pronunciamientos de amparo del Tribunal Constitucional a diputados la oposición, por vulneración de derechos. Sí, los que presumen de demócratas ya han vulnerado en dos ocasiones derechos de los diputados de la oposición y siguen por el mismo camino. Precisamente, las democracias occidentales se caracterizan por proteger los derechos de las minorías con algo, que a ellos les debe parecer estrambótico como son leyes y justicia, pero es que los diputados de la oposición, seremos minoría d’Hondt mediante, pero representamos a una mayoría de catalanes.

Ahora es la modificación del Reglamento del Parlament, mediante una ponencia “conjunta” en la que previsiblemente solo estarán ellos, para poder aprobar su ley de desconexión con nocturnidad y alevosía, sin permitir el debate parlamentario, sin permitir enmiendas, sin permitir… ¿para qué van permitir nada, si ellos, demócratas, son los poseedores de la única verdad? Y en esta ley se van a cargar, eso sí muy democráticamente, el Estatut y la Constitución, y todavía seran capaces de ir por el mundo explicando que están oprimidos por España, pues eso, …te diré de qué careces!

Ellos, los divinos.

DivinoArtículo publicado en ABC.

Muchos autores que han analizado el fenómeno del populismo sociológico a lo largo del tiempo y de los continentes, concluyen que son cinco las características de los políticos y las políticas populistas -no interpretar como una feminización cursi-, que, aunque no siempre coinciden, si tienen un elemento común: la victimización como justificación de que todo lo malo que ocurre es responsabilidad de otros, mientras que lo bueno, lo es a pesar de los otros, que son los malos.

Todo, absolutamente todo lo que pasa en Cataluña en los últimos años bajo la “siempre objetiva y neutra” visión soberanista, se rige por esta máxima: todo lo que pueda ser culpa de España, es culpa de España, y lo que no, debe parecerlo, y, evidentemente, los nacionalistas, ahora “independentistas de toda la vida”, no son más que las víctimas.

Si Mas, Homs, Forcadell o Puigdemont se pasan las leyes por el forro, el problema es de las leyes que no dicen lo que ellos, que son los divinos, quisieran; y si el Tribunal Constitucional no les da la razón, el problema no es suyo, sino del Constitucional que no les entiende, que no les quiere entender, y por lo tanto tampoco puede ser democrático, pero además es ilegítimo, porque su Presidente tiene ideología, pero sobre todo, porque no coincide con la suya, que es la única legítima.

Ellos, los divinos, saben que si tienen una opción de éxito, pasa por desprestigiar la democracia española, por desprestigiar las leyes democráticas, por hacer aparecer la democracia española como ilegítima; en estos objetivos no se diferencian de los radicales de la CUP cuya acción política pasa por menospreciar e infravalorar la convivencia pacífica, democrática y libre que ha caracterizado la España de los últimos 38 años; por eso se entienden bien unos y otros. A eso lleva dedicado el último año y buena parte de los anteriores, la mayoría independentista, populista, del Parlament de Cataluña, a eso se dedica en cuerpo, alma, y presupuesto el Govern de la Generalitat.

Los populismos son autocráticos, son enemigos de la democracia, por eso hay que combatirlos con todas las herramientas que la misma democracia y su estado de derecho pone al alcance de la sociedad, sí, de la sociedad, porque ni la democracia, ni los tribunales, ni los fiscales no son de los gobiernos, sino del conjunto de la sociedad, aunque a los divinos no les guste.

Ahora bien, no se nos debe escapar que a los populistas, a los divinos, se les debe vencer, con razón, convicción y en las urnas en las próximas elecciones.