They the people

Whe the people

Artículo publicado en ABC.

Tiene razón el President Puigdemont cuando afirma que en Cataluña hay un problema de derechos civiles, tanto es así que, después de que la sede del Partido Popular de Catalunya fuera atacada y ocupada por sus socios parlamentarios, lleguamos a pensar que, por fin el President había decidido volver a la senda del sentido común, después de todo, la esperanza es lo último que se debe perder en esta vida.

Pues no, no se refería a ese hecho, ni al hecho de que el Govern que él preside haya decidido ignorar a más de la mitad de los catalanes. No, no, fue a explicar nada menos que a Massachusets que, según su soberana imaginación, en la España del s.XXI se vulneran derechos civiles, como ocurría en la década de los 60 del siglo pasado con la segregación racial en los Estados Unidos.

Pues si eso ocurre en España, Puigdemont y sus antecesores de Convergencia sabrán mucho, ya que es la Generalitat gobernada por los suyos la que promueve determinadas actitudes discriminatorias, y la más relevante sin duda, gobernar solo para los independentistas, cosa a la que lleva dedicado en cuerpo y alma, desde el primer día que fue elegido.

Si Mas se llegó a comparar con Nelson Mandela, la Santa Teresa de Calcuta, Mahatma Ghandi o Martin Luther King, Puigdemont no va a ser menos. Si Mas, Ortega, Rigau, Homs o Forcadell tienen números para pasar la historia como mártires de la causa independentista, y de la “opresión” española, Puigdemont, Junqueras o Romeva no pueden ser menos.

En realidad, lo que no se imaginan en Massachusets, es que cuando Puigdemont cita las primeras palabras de la Constitución de los Estados Unidos, no se refiere al conjunto de catalanes, sino que solo se refiere a los independentistas, seguramente por ello, de sus palabras podemos interpretar “They the people”, porque los no independentistas, para él, no formamos parte del pueblo, y por supuesto, menos del pueblo catalán.

Quizás, si Puigdemont hubiera leído más allá de las tres primeras palabras de la Constitución más antigua del mundo, se hubiera extrañado: “…in order to form a more perfect Union…” es decir “…a fin de formar una Unión más perfecta…”, y quizás también hubiera extrañado la ausencia de lo que él reclama, que no es más que el derecho a la autodeterminación, inexistente en las constituciones de las democracias modernas. Después de todo, unión y autodeterminación son conceptos antagónicos. En Havard, se lo podrían explicar.

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