Tristeza

Artículo publicado en ABC.

Hace años que intentamos explicar que el famoso derecho a decidir (recuerden que se trata de un eufemismo) y el referéndum (en estas mismas páginas advertí que era un trampantojo), no han sido en ningún caso el objetivo que perseguían los separatistas, sino simplemente una excusa para llegar a la situación en la que hoy nos encontramos.

El Govern de la Generalitat primero con Mas, ahora con Puigdemont y Junqueras a la cabeza, hace algunos años que ya tenían decidido que llevarían a Catalunya al punto en el que nos encontramos. Para ellos el derecho a decidir siempre ha consistido en que eran ellos los únicos legitimados para decidir dónde llevar a Cataluña. Necesitaban una mayoría social que les respaldara en su objetivo, que les sirviera de coartada en su decisión, y por ello han intentado sumar a catalanes, con la mentira del derecho a decidir, como eufemismo del derecho a la autodeterminación.

Y así estamos, Puigdemont  máximo responsable de, especialmente desde el 6 de septiembre, ignorar y vulnerar derechos y libertades de millones de catalanes y después. Empecinado en simular un referéndum, porque solo necesitaba una simulación, ahora ha lanzado a parte de la población contra la otra parte y contra aquellos que tienen como misión defender los derechos de toda la ciudadanía, como son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Escribí estas líneas durante el día de ayer, jornada de huelga general “improvisada” por la violencia del 1-O… ¿Seguro? No, es falso: la convocatoria de la huelga data de 21 de septiembre como queda reflejado en la Orden de la Generalitat de 30 de septiembre que fija los servicios mínimos por la huelga convocada desde el 3 al 9 de octubre. Para mayor insulto, resulta que es la misma Generalitat la que incita a la realización de la huelga, por ejemplo, garantizando que los funcionarios que la hagan no verán alterados sus salarios, lo que de paso sirve para conocer qué funcionarios no hacen huelga ni cobrando. Y éstos son los que pregonan a los cuatro vientos que esto de la independencia es democracia y libertad.

Tristeza, mucha tristeza es lo que me produce, seguro que igual que a la mayoría de catalanes independentistas o no, porque esta situación que está creando conscientemente el Govern de la Generalitat y sus socios y que consiste en señalar y apuntar a presuntos enemigos, no beneficia a nadie, ni a Cataluña, pero sí perjudica a todos, incluso a aquellos que de buena fe en algún momento se creyeron aquello de “la revolución de las sonrisas”.

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